La explotación del aceite de palma es terrible para el medio ambiente y ya ha llevado a la deforestación de 1.300 kilómetros cuadrados de selva, en hábitats de orangutanes, principalmente en Indonesia.

Un orangután camina por encima del tronco de un árbol. Se dirige hacia una excavadora que tala los árboles de su hábitat natural en Indonesia. Al enfrentarse a la máquina, se cae al suelo. El paisaje es desolador. Su hábitat está completamente destrozado y el animal trata de buscar un refugio. Estas duras imágenes forman parte de un vídeo grabado en 2013 y publicado en Facebook el pasado martes por la organización International Animal Rescue.

Las poblaciones de orangutanes en la isla de Borneo han disminuido más de un 50% en los últimos 60 años, según  International Animal Rescue. Además, su hábitat se ha reducido en al menos un 55% en los últimos 20 años. «Desafortunadamente, escenas como esta son cada vez más frecuentes en Indonesia. La deforestación ha provocado que la población de orangutanes caiga en picado. Los hábitats se destruyen y los orangutanes se mueren de hambre», agrega la organización.

Los orangutanes, junto con otros animales, están siendo constatemente expulsados de sus hogares debido a que los bosques y selvas son destruidos para poder cultivar la palma aceitera.

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