El aumento global del sarampión constituye un revés para un logro de salud pública que fue muy celebrado. Gracias a medidas coordinadas en todo el mundo se logró reducir los casos de sarampión casi en un 80 por ciento entre 2000 y 2016.

Algunos expertos identifican varias causas para los nuevos brotes epidémicos. Vivir en pobreza limita el acceso a la vacuna en países como el nuestro, con sistemas de salud pública poco eficientes. La situación se agrava por la circulación de rumores falsos de que las vacunas son dañinas, que hacen que los padres de familia se rehúsen a vacunar a sus hijos.

La OMS advirtió que «el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo, y puede ser muy grave».

«Es posible prevenir por completo la enfermedad con solo dos dosis de una vacuna segura y efectiva», agregó en la declaración.

Algunos epidemiólogos afirman que se necesita un nivel de vacunación del 95 por ciento para evitar las epidemias, pero la cobertura global de la primera dosis se mantiene en el 85 por ciento, aseveró la Organización Mundial de la Salud.

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